Quien camina por el centro de Coatepec termina encontrándose con el nombre de Pedro Jiménez del Campillo. Aparece en una calle vinculada con algunos de sus espacios más reconocibles, pero la referencia va más allá de la nomenclatura: recuerda a uno de los personajes asociados con el establecimiento del pueblo en su ubicación actual.

Su historia nos lleva a comienzos del siglo XVIII, mucho antes de la expansión cafetalera y del reconocimiento turístico. Es una entrada al Coatepec que empezaba a organizar sus calles y su centro religioso.

EL CAMBIO DE ASENTAMIENTO

Pedro Jiménez del Campillo fue sacerdote y participó en el proceso de traslado desde el asentamiento conocido como Coatepec Viejo hacia el lugar de la ciudad actual.

En 1702, su iniciativa y la del gobernador de indios Luis de San José estuvieron ligadas a la traza del pueblo. Recordar a ambos permite reconocer que la organización del asentamiento involucró autoridades religiosas y comunitarias.

La historia local tiene etapas anteriores a esa fecha. El traslado y la nueva traza corresponden a un momento de reorganización territorial, dentro de una región con una presencia indígena previa a la ciudad colonial.

SAN JERÓNIMO Y LAS CALLES PRINCIPALES

Jiménez del Campillo también se relaciona con el inicio de la construcción de la iglesia de San Jerónimo en 1702 y con el proyecto de las calles principales de la población.

Para el visitante, esos hechos ofrecen una forma concreta de leer el centro: observar la relación entre el templo, el espacio público y las calles que organizan los desplazamientos. La disposición urbana guarda parte de la historia del lugar, aunque sus edificios y usos hayan cambiado con los siglos.

La antigua Calle Real corresponde a la vía que lleva hoy su nombre. El cambio de denominación enlaza dos capas de memoria: la función central que tuvo la calle y el homenaje a un personaje relacionado con la organización del pueblo.

UNA CALLE PARA RECORRER CON OTRA MIRADA

En Pedro Jiménez del Campillo 4, esquina con Cuauhtémoc, se encuentra el Centro Cultural de Coatepec. La dirección permite relacionar el nombre histórico con un espacio dedicado a la actividad cultural.

Un paseo por esta parte del centro puede empezar por reconocer los nombres de las calles y continuar con la observación de las fachadas y de los vínculos entre los inmuebles. Es una manera sencilla de pasar de la fotografía del edificio a la comprensión del conjunto urbano.

Pedro Jiménez del Campillo forma parte de esa lectura. Su nombre recuerda una etapa en la que Coatepec definió el lugar y la organización de su asentamiento, y devuelve a una calle cotidiana una historia que todavía ayuda a explicar la ciudad.