La memoria educativa de Coatepec tiene un nombre que permanece en una calle y en los homenajes escolares: Adolfo Sosa Contreras, conocido localmente como Adolfo L. Sosa. Su trayectoria reunió docencia, participación revolucionaria y trabajo para ampliar las oportunidades de estudio.

Nacido en Coatepec a finales del siglo XIX, estudió en la Escuela Cantonal y continuó su formación en la Normal de Xalapa. Su biografía permite reconocer el papel de los maestros en una ciudad que también construyó su identidad alrededor de sus escuelas.

DE LAS AULAS A LA REVOLUCIÓN

Comenzó a enseñar en 1911 en Teocelo y se incorporó a la escuela Benito Juárez de Coatepec. Durante la etapa revolucionaria interrumpió su trabajo docente para integrarse a fuerzas agraristas vinculadas con el zapatismo.

Regresó a la enseñanza en 1920. Más tarde dirigió la Benito Juárez entre 1924 y 1936 y ocupó responsabilidades en la educación estatal.

LA ENSEÑANZA PARA QUIENES TRABAJABAN

Su participación en la instalación de una secundaria nocturna para trabajadores, en 1940, constituye uno de los episodios más relevantes de su relación con Coatepec. Fue director de esa institución en 1951.

La educación nocturna respondía a una necesidad concreta: permitir que el horario laboral y el estudio pudieran convivir. Mirada desde esa perspectiva, la historia escolar también habla de quiénes conseguían continuar su formación y de las condiciones necesarias para hacerlo.

UN NOMBRE EN LA MEMORIA LOCAL

Sosa murió en 1952. Al año siguiente recibió un homenaje mediante un monumento en la escuela Benito Juárez y la imposición de su nombre a una calle.

Para quien recorre el pueblo, conocer su trayectoria añade sentido a esas referencias. Detrás del nombre de una vía hay una historia de enseñanza y de organización escolar. Su aportación permite mirar a Coatepec desde las personas que trabajaron para que estudiar fuera una posibilidad más amplia dentro de la comunidad.